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CALZADA PORTUGUESA

Entre las opciones de adoquín en piedra natural que ofrece Naturpiedra Jbernardos, encontramos un producto y tipo de colocación, la “calzada portuguesa”, que actualmente es una de las tendencias más exitosas del  urbanismo y paisajismo.

Gracias al auge de este tipo de adoquín portugués, hemos realizado numerosas obras en todo el país con este producto, ofreciendo la garantía de una empresa consolidada en el sector. Ofreciendo tanto el suministro como la colocación del mismo, con equipos propios de Naturpiedra Obras, que han adquirido el conocimiento y buen hacer de los “mestres calceteiros”;  especialistas en esta forma de colocación, en el que el trabajo artesano cobra especial importancia; ya que se debe ajustar las piezas a golpe de martillo, conformando sus diversos motivos. Una labor curiosa y artística en el que confluye la música del hierro contra la piedra y una danza de movimientos acompasados, para conformar armoniosos dibujos en los solados peatonales de plazas, calles, parques o villas.

Este particular revestimiento de suelo de origen luso, es muy apreciado y de uso frecuente, tanto en Portugal como en sus países de influencia.  Sus comienzos datan de mediados del siglo XIX, cuando se ordenó un trabajo de pavimentación a un grupo de reclusos en la zona del Castillo de San Jorge de Lisboa. Tras el éxito de esta actuación, un sencillo camino en zigzag, y la gran divulgación a favor de este tipo de solados, realizada por los cronistas de la época; se acometió la reforma de la Plaza Rossio y de otras zonas nobles lisboetas. Se extendió posteriormente por todo el país, por ejemplo: Rúa Cedofeita en Oporto, Siglas Poveiras en Póvoa de Varzim o la  Universidad de Coimbra. En el área de influencia lusa, también destacan obras como la calzada de la playa de Copacabana en Rio de Janeiro, el Museo de Ipiranga en Sao Paulo, la Plaza Generoso Marques en Curitiba o el Largo do Senado en Macao. También en España podemos encontrar ejemplos como la Avenida Portugal en Madrid.

Estos adoquinados se componen  de cubos irregulares, generalmente de piedra caliza blanca o gris, aunque podemos encontrar otros colores como negro o rosa. Con estas pequeñas piezas, se consigue formar cualquier patrón decorativo que podamos imaginarnos, haciendo contrastes entre los diferentes colores que puede ofrecernos este material. La gran flexibilidad estética de este material permite realizar bellísimas composiciones plásticas, toda una representación de arte arquitectónico, puesto nunca mejor dicho, a nuestros pies. Podemos encontrar numerosos motivos decorativos en estos mosaicos pétreos, figuras como modelos ondulados (“mar largo”), rosas de los vientos, cruces, motivos marinos, escudos y blasones o cualquier figura imaginable.