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CUBIERTAS DE PIZARRA, LA MEJOR SOLUCION PARA EL TEJADO.

La pizarra es uno de los materiales naturales que con más antigüedad ha empleado el hombre en la construcción, particularmente como cobertura en tejados; contándose por ello con una dilatada experiencia sobre sus cualidades y comportamiento.

En la actualidad se ha generalizado el uso de la pizarra para todo tipo de construcciones, desde las más populares a las más ostentosas, siendo casi imprescindible en algunos ambientes como refugios de montaña, chalets en regiones lluviosas, etc.

El empleo de las pizarras durante siglos ha hecho que las técnicas de montaje se hayan transformado en lo que hoy en un arte

El diseño de una cubierta de pizarra está condicionado por diversos factores interrelacionados: situación geográfica, pendiente del tejado, formato de las pizarras…

La cubierta de pizarra se forma por superposición de elementos planos, independientes unos de otros, que se recubren parcialmente entre sí, siguiendo unas reglas variables pero precisas.

Las pizarras se colocan en filas horizontales y cada una hace de tapajuntas de las colocadas debajo de ellas.

Las placas de pizarra tienen los bordes en bisel, que se colocan al exterior tanto para que disminuya la resistencia al viento, como para facilitar el vertido del agua.

En cada placa de pizarra se distinguen tres partes:

  1. Solape: parte superior de la pizarra, la cual no recibe nunca el agua.
  2. Parte semioculta: zona intermedia cubierta por la parte vista de fila superior; recibe el agua, pero no la lluvia.
  3. Parte vista: parte inferior de la pizarra, absolutamente visible, que recibe agua de lluvia y la que cae de filas superiores.

La medida del solape debe ser suficiente para que el agua de lluvia no suba hasta el borde superior sea por la acción del viento, como por capilaridad.

Además, ninguna placa de pizarra debe tener su parte vista mayor que su anchura, para evitar que el agua sea despedida a las placas colaterales antes de caer en la inferior.

Las pizarras deben apoyarse sobre el faldón de cubierta, podemos distinguir:

Faldón clavable: pueden estar formados por entarimados y/o rastrelados de madera o mortero pobre o yeso en zonas secas; sobre los que se clava la pizarra. Normalmente aseguran gran seguridad de sujeción, pero necesitan pendientes de más de 30º.

Faldón no clavable: puede ser de forjado, chapa metálica, etc. Sobre esta cama se colocan rastrelados horizontales u horizontales y verticales, sobre los que se clava la pizarra.

El clavado  de la pizarra al faldón suele solucionarse con ganchos metálicos de acero galvanizado o inoxidable o cobre, ya que deben ser resistentes y no oxidables, con un grosor entre 2,5-3,5 mm.

Finalmente para el remate y encuentro con paramento vertical de las cubiertas se utilizan  chapas metálicas de zinc, cobre o plomo; con diferentes perfiles y desarrollos, que aseguran la impermeabilidad de estos encuentros.

Estas piezas son, entre otras:  lima hoya, lima costado, lima tesa, cumbrera, angulares, goterones, costados, etc.