HISTORIA

El siglo XIX. Declive de las construcciones de pizarra


La inestabilidad política, los agobios de la Hacienda y las desamortizaciones relegan al olvido y descuido de muchas construcciones. Unas veces por el abandono, otras por incendios que luego no dan lugar a la recuperación de los edificios, las obras de pizarra de siglos anteriores van perdiendo su antiguo perfil. No había una preocupación por la restauración de los edificios según los proyectos originales de construcción. La degradación de los edificios se solucionó en ocasiones con el cambio de tipo de tejado, sustituyendo los chapiteles de pizarra por la teja, como se observa por ejemplo en el palacio de Lerma a través de las fotografías incluidas en el libro de Luis Cervera. En otros casos, como en el monasterio de Uclés, se quedan las torres sin chapitel. La solución es el reciclado de la pizarra de otras obras, como el palacio del Buen Retiro, que va desmantelando sus instalaciones y enviando materiales a otros lugares.

Una de las explicaciones de la sustitución del tejado de pizarra por otro de teja se puede encontrar en un informe del arquitecto mayor al Intendente general de la Casa Real en 13 de noviembre de 1894, a propósito de ciertas reparaciones que se hacían en Madrid:

“Cumpliendo lo dispuesto por V.E. tengo el honor de remitirle el presupuesto de las reparaciones más indispensables en la Caseta de la Fuente del Berro. Asciende su importe a la cantidad de 1.212 pesetas y 35 céntimos y en él se sustituye la cubierta de pizarra, cuya reparación sería costosísima por otra de teja árabe, sentada a torta y plomo, que resulta más económica.(38)

 

Sin embargo, esta explicación no era la única para la protección de las obras en pizarra. En muchos casos se había perdido la sensibilidad por recuperar los perfiles originales y el estilo que había definido el edificio a la hora de su construcción. Tampoco había organismos que regularan la protección y restauración. Todo ello iba en contra de una actividad que había enriquecido la historia de la arquitectura española. Había también excepciones en el cuidado y mantenimiento de los edificios más importantes que han llegado a nuestros días, como por ejemplo los decididos intentos de mantener edificios caso del monasterio de El Escorial, donde se acometen importantes obras de protección y restauración como la que tuvo lugar en 1842 cuando se pusieron más de 50.000 pizarras nuevas(39). No obstante, a finales del siglo XIX se carecía de una estructura empresarial sólida y solo se encontraban algunos individuos que extraían pizarras con métodos artesanales, probablemente para realizar obras de mantenimiento esenciales en algunos edificios. En 1901 se presentaban en la Exposición Provincial de Segovia dos vecinos de Bernardos con un muestrario de pizarras de varias dimensiones. Uno de ellos, Mariano Ramos, presentó cuatro docenas de piezas repartidas en diferentes medidas.

 

(38) AGP, Administrativa, leg. 21.

(39) Á. Madruga, 2001, p. 311.